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Dios es Luz


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Ante estos reflejos de poder sobrenatural, es
extraño que muchos no creen en Dios.


Universo hace explícita a la Divinidad

Tema del alma muy controvertido en el diálogo ciencia/religión

MEJOR LLUVIA DE METEOROS DEL AÑO

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Prepare la manta y el chocolate caliente: ya esta aquí la mejor lluvia de meteoros del año

NASA

Dic. 12 , 2006: La mejor lluvia de meteoros del año 2006 alcanza su máximo el 14 de diciembre.

"Es la lluvia de meteoros Gemínidas," afirma Bill Cooke, de la Oficina de Medio Ambiente de Meteoroides (Meteoroid Environment Office) de la NASA, en Huntsville, Alabama. "Comience a observar el cielo el miércoles 13 de diciembre por la noche alrededor de las 9", sugiere Cooke. "Al principio, poco podrá ver pero, a medida que transcurra la noche, aumentará la intensidad. En la mañana del jueves 14 de diciembre, las personas que habitan en zonas rurales oscuras podrían ver uno o dos meteoros por minuto".

Derecha: Meteoros Gemínidas fotografiados en diciembre del año 2004 por Jason A. C. Brock, de Roundtimber, Texas. [Más información]

El origen de los Gemínidas es un objeto misterioso llamado 3200 Faetón. "Nadie puede decir exactamente qué es", señala Cooke.

El misterio, según cuentan, comienza en el siglo 19: Antes de mediados de 1800, no había Gemínidas o, por lo menos, no una cantidad suficiente como para que llamaran la atención. Los primeros Gemínidas aparecieron repentinamente en 1862, y sorprendieron a los espectadores, que vieron cómo docenas de meteoros se desprendían con fuerza de la constelación de Géminis. (De allí deriva el nombre de esta lluvia, los Gemínidas).

Los astrónomos inmediatamente comenzaron a buscar un cometa. Las lluvias de meteoros usualmente se forman como consecuencia del polvo que se desprende de un cometa cuando éste pasa cerca del Sol. Cuando la Tierra atraviesa el polvo, entonces podemos ver una lluvia de meteoros.

Durante más de cien años, los astrónomos buscaron en vano al padre de los Gemínidas. Finalmente, en 1983, el satélite infrarrojo IRAS, de la NASA, observó algo. Medía varios kilómetros de ancho y se movía casi en la misma órbita de los meteoroides Gemínidas. Los científicos lo llamaron 3200 Faetón.

Había un solo problema: Se supone que las lluvias de meteoros provienen de los cometas, pero 3200 Faetón parece ser un asteroide. Es rocoso (no está compuesto en su mayor parte por hielo, como los cometas) y no posee una cola evidente. Oficialmente, 3200 Faetón está catalogado como un "PHA" (siglas en inglés de Potentially Hazardous Asteroid - un asteroide potencialmente peligroso), cuya trayectoria pasa a solamente 2 millones de millas de la órbita de la Tierra.

Si 3200 Faetón es en verdad un asteroide, sin cola, ¿cómo produjo los Gemínidas? "Quizás haya golpeado contra otro asteroide", dice Cooke. "Una colisión podría haber creado una nube de polvo y roca que sigue la trayectoria de Faetón alrededor de su órbita".

Esto concuerda con los estudios realizados sobre los bólidos Gemínidas. Algunos astrónomos estudiaron los meteoros Gemínidas más brillantes y llegaron a la conclusión de que el polvo subyacente debe de ser rocoso. Los cálculos de la densidad oscilan de 1 a 2 g/cm³. Esto es una densidad mayor que la de los restos de polvo de los cometas (0,3 g/cm³), pero se asemeja a la densidad de la roca (3 g/cm³).

¿Los Gemínidas son entonces "lluvias de asteroides"?

Cooke no está muy convencido. Después de todo, 3200 Faetón podría ser un cometa - "un cometa extinto", dice. La órbita del objeto lo lleva incluso más cerca del Sol que Mercurio. El extremo calor solar podría haber derretido todo el hielo de Faetón hace mucho tiempo, dejando a la vista este esqueleto rocoso "que simplemente parece un asteroide".

En resumen, nadie lo sabe. Es un misterio para saborear debajo de las estrellas - las estrellas fugaces - el jueves por la mañana.

¿Aún está viva la Luna?

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Algunas observaciones parecen indicar que el vulcanismo no está del todo extinto en nuestro satélite

NASA


 

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Noviembre 9, 2006: La creencia popular es que la Luna está muerta. Pero las creencias populares pueden estar equivocadas.

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captionEn la edición del 9 de noviembre de 2006 de la revista Nature, un equipo de científicos dirigido por el profesor Peter Schultz, de la Universidad de Brown, presentó evidencia de que existe actividad geológica reciente en la Luna. Aunque se supone que el vulcanismo lunar desapareció hace miles de millones de años, hay al menos un lugar en la Luna donde la salida de gases puede haber ocurrido en los últimos 10 millones de años, y puede que aún este ocurriendo (Schultz, Staid and Pieters, Nature, 444, 184).

Ese lugar es una formación geológica de extraño aspecto llamada "Ina", en Lacus Felicitatis, un lago de lava solidificada y antigua, localizado en las coordenadas lunares 19° N, 5° E. ‘Ina fue descubierto por astronautas del Apolo’, explica Schultz. Como se ve en la primera imagen, "tiene la forma de una letra D de dos kilómetros de anchura".

Tres hechos sugieren que recientemente ha habido actividad geológica en Ina:

Ina tiene, misteriosamente, bordes muy definidos. "Algo con unos bordes de forma tan precisa no puede durar mucho tiempo. Sería destruído en unos 50 millones de años", declara Schultz. Lo que en la Luna causa la destrucción de cualquier borde definido es la lluvia constante de pequeños meteoritos que, con el tiempo, desgasta las montañas y los cráteres hasta convertirlos en montículos. La forma tan definida de Ina sugiere que es muy joven.

Ina tiene pocos cráteres. Mientras que los meteoritos pequeños erosionan el terreno hasta suavizarlo, los grandes y los asteroides hacen cráteres. Cuanto más antigua es una superficie, más cráteres tiene. "Ina está casi libre de cráteres", explica Schultz. "Hemos encontrado sólo dos cráteres de impacto claros, que tengan más de 30 metros, en los 8 kilómetros cuadrados de la estructura". De nuevo, parece que Ina es una formación reciente.

Ina es brillante y de color extraño. Las rocas y el polvo de la superficie lunar se hacen más oscuros con el tiempo. El clima espacial es el responsable de ese oscurecimiento: una lluvia continua de rayos cósmicos, radiación solar y meteoritos cae sobre la Luna y oscurece el suelo (los mecanismos son demasiado detallados para discutirlos aquí, pero el efecto está generalmente aceptado). Ina, sin embargo, es brillante, como si el polvo de su superficie hubiera sido depositado recientemente. Todavía más, los colores de Ina, medidos con el espectrofotómetro del satélite Clementine, son parecidos a los colores de los cráteres más jóvenes de la Luna. Sin embargo, Ina no es un cráter de impacto.

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Arriba: Una foto compuesta, en color simulado de Ina y un cráter reciente cercano. El color azul indica basaltos de titanio expuestos hace poco y el verde denota suelos jóvenes, relativamente inalterados.

Todo apunta a que haya habido una salida de gases: "Creemos que ha ocurrido una rápida salida de gases, que ha eliminado los depósitos superficiales y ha expuesto materiales menos alterados por los elementos", explica Schultz. Esto no es necesariamente un signo de vulcanismo. "El aspecto de la superficie de Ina no indica que haya habido una salida explosiva de magma, lo cual hubiera creado depósitos de material expulsado alrededor de un cráter central". Más bien parece que los gases pueden haber estado atrapados bajo tierra por millones o miles de millones de años y han sido liberados por un terremoto lunar reciente, por ejemplo. Esta interpretación es atractiva porque Ina se localiza en la intersección de dos valles lineales o fisuras, como muchas áreas geológicamente activas de la Tierra.

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"A lo largo de los años", añade, "los astrónomos aficionados han informado sobre la observación de nubes de polvo o destellos de luz en la superficie de la Luna". Aunque muchos astrónomos profesionales han insistido en que la Luna es inactiva, las observaciones de los aficionados han mantenido abierta una cierta duda. Schultz piensa que es el momento de estudiar el asunto en serio: "Una campaña de observación coordinada, que incluyera tanto astrónomos profesionales como aficionados, sería una manera de encontrar evidencias adicionales de que existe actividad geológica. Una salida abrupta de gas no sería visible por más de un segundo, aproximadamente, pero la nube de polvo levantada podría permanecer suspendida por 30 segundos. Con los sistemas modernos de alerta, eso es suficiente para poner un telescopio profesional en la posición apropiada para ver lo que está ocurriendo".

Pueden existir muchas formaciones geológicas que deben monitorizarse. Los investigadores han identificado al menos cuatro formaciones parecidas a Ina, asociadas al mismo sistema de fisuras, y otras en sistemas de fisuras cercanos.

¿Podrían estos gases ser útiles para los exploradores lunares del futuro? Schultz piensa que sí. "CO2 e incluso H2O podrían estar saliendo por esas chimeneas. Pero primero", advierte, "tenemos que descubrir si estas erupciones de gas son reales y de qué clase de gas están compuestas". Esto hace que Ina sea un sitio intrigante para realizar futuras exploraciones con robots o con humanos.

Web de la NASA convertida en sala de chat

(EFE) Con apenas 22 años logró ingresar a una de las redes informáticas más seguras del mundo. Una vez dentro, se dedicó a dialogar con el resto del grupo de hackers que integra. “Golpe de suerte” evitará que sea deportado.
Un joven "hacker" rumano es acusado por las autoridades de su país y por Estados Unidos de haber accedido de forma ilegal al sistema informático de la Agencia Espacial Americana (NASA).
Víctor Faur, de 22 años, oriundo de la ciudad transilvana de Arad, en el oeste del país balcánico, podría haber causado a la NASA un daño de 1,3 millones de dólares, delito que en Estados Unidos puede ser penado con hasta 54 años de cárcel.
La Justicia estadounidense sostiene que Faur era el líder de un grupo de "hackers" denominado "WhiteHat Team", que logró penetrar en las computadoras del gobierno norteamericano, una de las redes informáticas más protegidas del mundo.
Tras tomar el control de los servidores, Faur hizo que las computadoras de la NASA funcionaran como sitios de "chat" para comunicarse con los demás miembros del grupo, aseguró una fuente de la fiscalía general de EEUU, citada por la agencia de noticias rumana "Mediafax". Las computadoras manipuladas por el joven rumano contenían datos científicos sobre programas espaciales y también sobre nuevos tipos de tecnologías.
Faur aseguró en declaraciones a la prensa rumana que todo fue "un juego" y que no quiso producir daños a ninguna institución.
El joven no puede ser extraditado a EEUU porque el convenio sobre la extradición entre ambos países firmado en 1920 no incluye delitos cometidos en relación con la alta tecnología, según informan fuentes del Ministerio de la Justicia.

El enigma de la visión: ¿está el mundo en mi cabeza?

(Estas otras Tendencias también están interesantes)

Percepción directa y constructivismo en la ciencia de la visión

La ciencia busca siempre explicar los hechos de experiencia inmediata. La experiencia de la visión es inicialmente una incuestionable experiencia fenomenológica. El problema al que se enfrenta la ciencia de la visión es ofrecer una explicación de las causas que producen la visión en los seres vivos y de la naturaleza misma del proceso de la visión. La solución en la ciencia de la visión ordinaria ha sido hasta ahora el constructivismo: la imagen sería un mundo "construido" neuronalmente en nuestras cabezas. Frente a esto, la protesta experiencial de las teorías fenomenológicas de la "percepción directa" ha contado hasta ahora con un débil soporte científico. Sin embargo, las tendencias actuales hacia una biofísica holísta dejan abiertas posibles hipótesis que permitirían un futuro replanteamiento de la naturaleza u ontología real de la visión como "percepción directa". Estas cuestiones constituyen la temática de la sesión del
seminario de la Cátedra CTR, el 14 de diciembre de 2006, centrada en la ciencia de la visión. Por Javier Monserrat.



La habitación de Ames
 
 
La epistemología estándar nos dice que la ciencia es un conocimiento del mundo real, producido por un cierto método ("científico"), que pretende explicar, predecir e intervenir los fenómenos naturales. Para ello describe los hechos que deben explicarse (son lo que se llama el "explicandum" = "lo que debe ser explicado") y busca las causas que nos permiten entender cómo y por qué estos hechos son reales (las causas son el "explicans" = "lo que explica").

La
ciencia de la visión no pretende, pues, otra cosa: conocer la visión científicamente desde sus causas. El punto de partida es el "explicandum", o sea, el hecho fenomenológico de la visión (la visión tal como la vivimos). Es la experiencia personal y social de la visión (ya que vivimos en un consenso social sobre lo que quiere decir "ver el mundo"). Por ello el primer paso de la ciencia de la visión es la fenomenología de la visión. En ella se describe la visión como fenómeno que "debemos explicar desde sus causas".

El problema de fondo de la ciencia de la visión se plantea ya en toda su fuerza desde la fenomenología. En ella, unas experiencias apuntan hacia la "percepción directa", pero otras lo hacen hacia el "constructivismo". Sin embargo, la fenomenología no es el final de la ciencia, sino su comienzo. La ciencia podría llevarnos a conclusiones que nos hicieran sentir como ingenua, imprecisa o inexacta nuestra experiencia fenomenológica.

Pero también es verdad que nuestra psicología ofrecería enormes resistencias a admitir algo que estuviera en contradicción con nuestra experiencia real. La mecánica cuántica, por ejemplo, nos descubre facetas insospechadas de la realidad: pero no son contradictorias con la experiencia fenomenológica (incluso en muchos aspectos la iluminan).

Fenomenología de la "percepción directa"

El autor de referencia básica para la "percepción directa" es el psicólogo americano
James J. Gibson, fallecido poco después de la publicación de su última obra en 1979. Gibson es ante todo un fenomenólogo (en el sentido de esta palabra en ciencias humanas, no coincidente con el husserliano) y así debe ser entendida en su mayor parte.

Los estudios fenomenológicos de Gibson describen cómo el hombre tiene la sensación de percibir directamente el mundo. Si "ve" las cataratas del Niágara, lo percibe como "verlas directamente" (no de forma "indirecta" o "mediada" como serían una foto, una imagen de televisión o una "imagen mental" interna). Por la visión el hombre se siente "en" el mundo. Nuestra vida y comunicación interpersonal se fundan en esta experiencia.

Con exactitud, para Gibson, no tenemos la sensación de percibir los objetos o la realidad objetiva directamente, sino los patrones o estructuras de luz. Percibimos luz: el mundo "sale a la luz", se manifiesta en las estructuras de luz con las que "resuena" nuestro psiquismo. En este patrón de luz se hallan las claves que reflejan ya un mundo tridimensional objetivo (vg. los gradientes de la imagen de luz).

Gibson tiene, pues, aspectos fenomenológicos que, ciertamente, reflejan nuestra experiencia. Pero se atrevió a ir más allá de lo fenomenológico, afirmando que ontológicamente el proceso real de la visión es "resonancia" con los patrones externos de luz. Lo que "sentimos" refleja lo que la visión "es" en el fondo. Pero el problema de Gibson fue siempre la concordancia con la ciencia estándar de su tiempo. Esta más bien conducía, y en el fondo sigue conduciendo, a una imagen constructivista que cuenta también con importantes apoyos fenomenológicos.

Fenomenología constructivista

El constructivismo fue introducido ya por
Helmholz a fines del XIX y considera que la imagen que percibimos es un evento interno producido tras un proceso constructivo realizado por el sistema neuronal desde la retina hasta los niveles superiores del cerebro. La imagen es congruente (isomórfica) con el mundo externo y por ello nos permite tomar decisiones de conducta eficaces para adaptarnos y sobrevivir. Pero, en el fondo, la imagen está en lo más intrincado de nuestro sistema neuronal: no estamos en el mundo, sino que el mundo está en nosotros.

Muchas experiencias fenomenológicas parecen avalar la hipótesis propia del constructivismo. Decimos "parecen" porque la interpretación final no está clara. La experiencia especular (nuestra imagen frente al espejo) no nos presenta la imagen donde está el patrón de luz (entre nosotros y el espejo), sino más pequeña hundida en el fondo del espejo; esta imagen parece, pues, "construida" por el sistema visual. En las alucinaciones se introducen en la imagen real figuras que no están en el patrón de luz externo, sino que han sido "puestas" (o construidas) por el sistema visual interno.

La célebre
habitación de Ames es un espacio irregular que el sistema visual "normaliza", "reconstruyendo" la imagen para verla de acuerdo con las formas ecológicas habituales; de igual forma se conocen otras muchas percepciones "reconstruidas" por razones de adaptación ecológica. Suele también aducirse como evidencia constructivista (aunque es más discutible) la percepción tridimensional de la imagen en el cine en 3D (IMAX) o en los conocidos libros del "ojo mágico".

Neurología en la ciencia de la visión

¿Cuál es la naturaleza de la visión? ¿Cómo se explican integralmente las experiencias fenomenológicas? Esto es lo que quiere explicar la ciencia de la visión. Para ello tiene un punto de partida: la revisión de evidencias y teorías básicas que provienen de diversas ciencias. Así la física y la óptica (la luz), la psicofísica, la neurología, la teoría del color, de la organización perceptual de la imagen, de la percepción de la tridimensionalidad o del movimiento, etc.

Un aspecto básico importante son los modelos formales que la ciencia de la visión aplica en la explicación de la imagen: a saber, los modelos matemáticos ordinarios (vg. los estadísticos), el teorema de Fourier y los modelos computacionales, bien sean seriales o conexionistas (PDP, procesamiento distribuido en paralelo).

A nuestro entender, los fundamentos más básicos de la ciencia de la visión son, ante todo, la fenomenología y la neurología. La fenomenología nos da lo que terminalmente se produce. La neurología describe las evidencias empíricas más importantes que nos dicen cómo funciona el sistema visual. Centrémonos ahora en algunas observaciones sobre la neurología.

Vías de activación del sistema neuronal de la visión

La
neurología tradicional ordinaria nos lleva a una visión constructivista. La luz blanca del sol (mezcla de fotones de 400-700 nanómetros de longitud de onda) se refleja en el mundo físico diferencialmente: cada punto del espacio absorbe, refleja o deja pasar la luz de forma diferente. El patrón de luz así formado llega al globo ocular. Este es una estructura óptica orientada a que la luz que viene de un punto de exterior se proyecte sobre un solo punto de la retina. Si esto no se produce, la visión terminal es borrosa y es necesaria una corrección óptica de lentillas o cristales.

El patrón de luz, pues, "transporta" una información diferenciada de cada punto exterior. La imagen llega a la retina, digamos "codificada" en un código fotónico (de luz). En la tercera capa de la retina (fotoreceptores), los fotones son absorbidos y se genera una carga eléctrica que produce la trasmisión químico-eléctrica de los impulsos nerviosos ordinarios a través de las sinapsis entre neurona y neurona. Esta estimulación pasa a la segunda capa de la retina y a la tercera (neuronas ganglionares). Los axones de éstas forman el nervio óptico que transmite la activación hacia el cerebro.

En la retina, pues, se produce una transcodificación de la imagen: del código fotónico (que desaparece) se pasa al código neuronal del que, en la perspectiva constructivista, cabe presuponer que (aunque no sabemos cómo) transmite la diferenciación de la imagen al cerebro (ya que este debe construir la imagen con todos sus detalles, perfiles o diferencias).

A través del nervio óptico una pequeña parte de la activación conduce al "colículo superior" (el centro de la visión más antiguo en el cerebro profundo) y, en su casi totalidad, al "núcleo geniculado lateral" (otro centro más moderno, también en el cerebro profundo). Desde el NGL los axones conectan con las áreas visuales del cortex occipital o cortex extriado; son las áreas V1, V2 y V3. Más arriba están también las áreas V4 y V5, y otras.

Coordinación intermodular de la imagen

La activación neuronal que produce la imagen se da en las zonas señaladas. Pero esta "red neuronal de la imagen" conecta por la llamada "vía de qué" con el cerebro temporal donde se halla la zona o módulo de reconocimiento de la imagen (la imagen de un rostro, por ejemplo, activa el reconocimiento "cognitivo" de qué es y de quién es ese rostro).

Igualmente se conecta con las zonas semánticas del lenguaje y las zonas emocionales del sistema límbico. Por otra parte, la "vía del dónde" conecta hacia arriba con el cerebro parietal, permitiendo el análisis tridimensional de la imagen como espacio en el que se produce la acción del sujeto (vg. alargar la mano para coger una taza).

Todo ello produce un sistema integrado de activación neuronal en diversos módulos que se activan conjuntamente con las redes del "sujeto psíquico" que contempla la imagen (sobre todo con las zonas frontales y prefrontales unidas a otras zonas del cerebro profundo que contribuyen también a construir la autoexperiencia del sujeto).

Interpretaciones científicas de la visión

La imagen, pues, se produce como resultado de este sistema complejo de interactivación neuronal. Sin embargo, más allá de las evidencias, la ciencia se pregunta: ¿qué es lo que en realidad hace este sistema visual hasta producir la imagen? ¿Cómo funciona y para qué ha sido diseñado evolutivamente? La respuesta ya no es una evidencia científica, sino una "interpretación" que se puede fundar en unos u otros argumentos y que, en todo caso, es discutible científicamente.

1) Procesamiento de rasgos. Esta posición considera que el sistema visual transmite una serie de interacciones neuronales en cadena que acaban en un efecto neural final que produce uno de los pequeños rasgos de la imagen (vg. un pequeño rasgo de brillo o color en un punto de la imagen interna). La imagen sería así el conjunto de esos "rasgos".

2) Procesamiento de frecuencias. Para algunos el sistema visual es como una aplicación neurológica del teorema Fourier. A grandes rasgos: el patrón de luz se descompone en frecuencias que ascienden hacia el cerebro por diversas vías o canales independientes (esto sería la descomposición de una imagen en sus frecuencias o sinusoides aplicando la "transformada directa" de Fourier). Pero en niveles cerebrales superiores estas frecuencias se integrarían hasta producir el efecto final de una imagen unitaria (por una especie de aplicación neuronal de la "transformada inversa" de Fourier que integra los sinusoides para producir la imagen).

3) Procesamiento computacional. En realidad las neuronas visuales estarían haciendo lo mismo que hacen los ordenadores en los programas de visión artificial, bien sean seriales o conexionistas. Por tanto, la visión biológica, en animales y hombres, sería un proceso mecánico y ciego de análisis y reconocimiento de imágenes (semejante al ordenador). La experiencia de la imagen como algo "sentido" y viviente sería un "epifenómeno", algo en el fondo "marginal" que no tiene que ver con la verdadera esencia mecánica y computacional de la imagen.

4) Procesamiento de un "campo de resonancia". Gibson, decíamos antes, cree que el sistema visual no ha evolucionado biológicamente para realizar un "transporte" de información que llega al cerebro para que allí se construya la imagen. El sistema visual para Gibson es un instrumento biológico que pone a los seres vivos en "resonancia" con la energía externa de la luz. Crea, pues, un campo unificado interno-externo de "resonancia" que sería "percibido" por el sujeto, animal o humano.

Construtivismo puro y constructivismo computacional

El constructivismo puro considera que la evolución ha producido el sistema visual para construir internamente la experiencia viviente de la imagen que describimos fenomenológicamente. En su conjunto el sistema neuronal produce experiencia psíquica, conciencia y todos los procesos psíquicos que como tales causan la conducta. Los que defienden el procesamiento de rasgos y el procesamiento de frecuencias defienden por lo común el constructivismo puro.

El constructivismo computacional, en cambio, considera que el sistema visual no ha evolucionado para producir la "imagen percibida" viviente, sino para producir un análisis mecánico y ciego de la imagen de forma semejante a los programas de visión artificial. Este análisis es lo que el sistema visual "construye". El computacionalismo es compatible con el procesamiento rasgos (como se ve claramente en
Marr), pero no con el procesamiento de frecuencias. Tampoco lo es con el constructivismo puro.

Perspectivas actuales de la "resonancia" gibsoniana

El enfoque de Gibson siempre tuvo un fuerte apoyo fenomenológico, ya que indudablemente vivimos nuestra vida "como si" estuviéramos inmersos en los campos externos de energía luminosa. Su problema fue la falta de apoyo de los resultados en la ciencia ordinaria de la visión (la luz transporta información que permite construir neuronalmente la imagen interna).

Por ello, en mi obra de 1998 (Javier Monserrat,
La percepción visual. La arquitectura del psiquismo desde el enfoque de la percepción visual, Biblioteca Nueva, Madrid 1998) defendí que quizá debemos ser existencialmente gibsonianos, pero de momento, al menos, científicamente constructivistas. Pero la verdad es que, a pocos años de 1998, el enfoque gibsoniano aparece cada vez más verosímil desde la ciencia.

El verdadero problema de la ciencia de la visión ha sido, y sigue siendo, formular una explicación científica que nos haga entendible nuestra propia experiencia fenomenológica. Esta es esencialmente "campal", bien lo entendamos como abierta al mundo externo en sentido gibsoniano, bien como experiencia interna de la imagen (que también unifica en un campo la experiencia campal de la imagen con sus contenidos diferenciados).

Pero la explicación depende de la idea que tengamos del mundo físico, ya que las neuronas son en definitiva "bio-física". Por ello, una física reduccionista, mecanicista y determinista, nos reduce en último término a robots (como pasa en el computacionalismo) y nos hace difícil entender cómo podría producirse una experiencia campal.

Sin embargo, la física moderna ha ido profundizando más y más la naturaleza campal de la materia. A ello ha contribuido la mecánica cuántica a partir de la ondulatoriedad, los campos de energía, la superposición, los fenómenos EPR, etc.

Autores como Frölich, Hameroff, Penrose, han abierto una línea explicativa del psiquismo que marca una tendencia que, de confirmarse en el futuro, podría suponer la propuesta de un "soporte psíquico" más apropiado para explicar el origen y organización psico-bio-física del mundo sensitivo-perceptivo. Nos referimos en general a todos los aspectos de la experiencia holística del psiquismo animal y humano, así como muy especialmente al holismo de la experiencia psíquica.

En todo caso, la visión es una experiencia psíquica crucial. Su interpretación según el constructivismo computacional nos deja dentro de un reduccionismo clásico (aunque de complejidad computacional) que no parece compatible con el humanismo de nuestra vida ordinaria. Una visión humanista hay que buscarla por la vía del constructivismo puro o por la vía de la percepción directa. En el fondo, sólo esta última daría satisfacción a nuestra experiencia de inmersión vivencial en el mundo.
 


  Helios  Quintanilla 



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