Urgentemente necesitamos otro milagro

Ciertamente en El Salvador es mayor la amenaza ante la crisis mundial, y por eso de manera apremiante necesitamos otro milagro como el del huracán "Adrián", que nos salvó hace 3 años.
Por entonces un artículo del periodista Guillermo Guido http://www.elsalvador.com/noticias/2005/05/26/editorial/edi5.asp sugería que un equipo de expertos analizara lo ocurrido en El Salvador la noche del jueves 18 de mayo del 2005; y que basándose en los datos e imágenes que por satélite difundió el Centro Internacional de Huracanes de Miami, explicara el asombroso acontecimiento.
Tales imágenes mostraron cuando el "ojo" del huracán Adrián (con viento de 140 kph) cruzó el territorio salvadoreño, y sin producir ni el más pequeño daño. Pasó sobre nuestras casas y, con excepción de una llovizna constante, nosotros no percibimos nada de su enorme poder destructivo; destaca el artículo.
Y por mi parte recuerdo que después, ya al amanecer, todos desde el Presidente de la República a las señoras que venden comida en la playa de Acajutla, estábamos conmocionados por el impresionante milagro como confirmaban los comentarios por radio y tv. Por ejemplo, algunas de las señoras de Acajutla muy emocionadas invitaban "a todos, que vengan a ver que aquí no ha pasado nada."
Era indiscutible, la súplica de auxilio (expresa o tácita) que miles elevaron al Cielo, llegó hasta el Trono de la Gracia. Grandioso y maravilloso, pero ¿Por qué lo merecimos?. Aun sabiendo que carezco de mérito para encontrar la respuesta, durante unos meses estuve tratando de adivinar cuál podría ser la causa lógica y espiritual del milagro.
Y por eliminación procuraba encontrar alguna explicación, aunque claro, todo era inútil. Inclusive y con un poquito de tristeza, tuve que eliminar la idea de que fue porque el Salvador del Mundo, es el Divino Patrono de nuestro País.
Pero una vez, cuando ya había desistido porque de todos modos nada se me ocurría, llegó a mi precaria persona una idea que inmediatamente tomé como válida.
Debido a que el día y la noche del huracán todo estaba cerrado, las discotecas y los antros similares estaban en silencio. Además la amenaza de total destrucción que enfrentábamos, había logrado que las bajas pasiones cedieran el paso a cierta solidaridad fraterna. Y ese ambiente espiritual ayudó a que las oraciones se elevaran hasta el Trono de la Gracia.
Hace 3 años fuimos maravillosamente privilegiados, pero ahora urgentemente necesitamos otro milagro ¿Lo recibiremos?


